Año Jubilar de la Misericordia

“Queridos hermanos y hermanas, he pensado con frecuencia de qué forma la Iglesia puede hacer más evidente su misión de ser testigo de la misericordia. Es un camino que inicia con una conversión espiritual; y tenemos que recorrer este camino. Por eso he decidido convocar un Jubileo extraordinario que tenga en el centro la misericordia de Dios. Será un Año santo de la misericordia. Lo queremos vivir a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre» (cf. Lc 6, 36).”

 

Con estas palabras anunciaba el Papa Francisco la convocatoria del AÑO JUBILAR DE LA MISERICORDIA. El Año Santo se ha abierto el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Esta fiesta litúrgica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona.

En esta ocasión será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza. (cf. Misericordiae vultus, 3) El Año jubilar se concluirá en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016. En ese día, cerrando la Puerta Santa, tendremos ante todo sentimientos de gratitud y de reconocimiento hacia la Santísima Trinidad por habernos concedido un tiempo extraordinario de gracia. (cf. Misericordiae vultus, 5.)

 

En la diócesis, la apertura solemne del Jubileo de la Misericordia será el domingo 13 de diciembre a las 17h., con la Statio (ritos de introducción en la Basílica del Pilar), para luego trasladarse en procesión a la Catedral del Salvador, donde tendrá lugar la Apertura de la puerta Santa y la Eucaristía.

 

            En la parroquia de San Miguel tendremos muy presente la celebración del Jubileo a través de la acción pastoral y evangelizadora de la comunidad: catequesis, celebraciones litúrgicas, acción socio-caritativa, etc., así como algunas iniciativas extraordinarias. También se hará un esfuerzo de ambientación en el templo y de sensibilización a toda la comunidad cristiana. La Cofradía de Jesús Nazareno se hará eco a lo largo de sus actividades durante el año. Buscando todos impregnarnos del espíritu y la letra de este gran acontecimiento.

LOGO Y LEMA

El logo y el lema ofrecen juntos una buena síntesis del Año jubilar. Con el lema Misericordiosos como el Padre (cf. Lc 6,36) se propone vivir la misericordia siguiendo el ejemplo del Padre, que pide no juzgar y no condenar, sino perdonar y amar sin medida. El logo – obra del jesuita M. Rupnik – se presenta como un pequeño compendio teológico de la misericordia. Muestra al Hijo que carga sobre sus hombros al hombre extraviado, recuperando así una imagen muy apreciada en la Iglesia antigua, porque indicaba el amor de Cristo que lleva a término el misterio de su encarnación con la redención. El dibujo se ha realizado de manera que se destaque el Buen Pastor que toca en profundidad la carne del hombre, y lo hace con un amor capaz de cambiarle la vida. Además, es inevitable notar un detalle particular: el Buen Pastor con extrema misericordia carga sobre sí la humanidad, pero sus ojos se confunden con los del hombre. Cristo ve con el ojo de Adán y este lo hace con el ojo de Cristo. Así, cada hombre descubre en Cristo, nuevo Adán, la propia humanidad y el futuro que lo espera, contemplando en su mirada el amor del Padre.

 

PREGÓN DEL AÑO DE LA MISERICORDIA

Hombres y mujeres, levantad la cabeza,

volved vuestros ojos a Jesucristo:

Él es el rostro de la misericordia del Padre,

el Dios compasivo y lento a la ira,

el Dios rico en amor y fidelidad (Éx 34,6).

Hombres y mujeres de buena voluntad,

sabedlo: estamos convocados

a vivir un año de gracia,

un Jubileo extraordinario de la Misericordia.

Estamos convocados a dejarnos envolver

por la misericordia de Dios.

Por su entrañable misericordia,

Dios quiere hacer obras grandes

en cada corazón que se vuelva a Él.

¡Por pura misericordia hemos sido salvados!

¡Alégrese la tierra y sus habitantes!

El 8 de diciembre de 2015,

solemnidad de la «Sin pecado», de la Inmaculada,

de la Virgen que nos trajo al Salvador,

se ha abierto la puerta de la misericordia de Dios

de manera especial.

Dios sale a nuestro encuentro.

En el camino de nuestras rutinas,

Dios quiere hacernos misericordia:

enternecerse de cada ser humano, obra de sus manos.

Hombres y mujeres de buena voluntad:

dejaos alcanzar por el amor sin límites de Dios

que consuela, perdona y abre a la esperanza

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